domingo, 6 de septiembre de 2015

Lima y sus hijas


Feliz cumpleaños Lima por tus 480 años, tus invitados te servirán la mesa, los venidos de las barriadas, invasiones, pueblos jóvenes, y los conos. Pero nada desestimable pues ahora son más grandes -en superficie y población- que los que en un principio albergaste en tus fronteras reducidas, ahora tus hijos negados han crecido sin el glamour de las señoronas de antaño, pero igual, con ostentación y nombre propio, además de potentes económicamente y reclaman igualdad. Lima tus conos reclaman nuevos nombres, por que los antiguos dan "roche" y algunos ya empezaron a referirse a ellos como saint jhon luke, saint jhon de look flowers. etc. Tus hijas reclaman cumpleaños y hasta piñata, Lima esta historia reciente y su dinamismo hace imposible ignorarla más tiempo.

Algunas claves para entender el fenómeno.

"Los nuevos vecinos de clase media"
Solo que se ha mudado. Los que reclaman que está en proceso de extinción seguramente no se han dado una vuelta por Los Olivos. Según Apoyo, 11% del sector socioeconómico B (en total son 1,2 millones de personas) vive en distritos del cono norte, y 4,6% en su barrio más residencial, Los Olivos. Los olivenses forman una clase media mayor que la de Pueblo Libre (3,6%), Jesús María (2,8%) y apenas menor a la de Miraflores (5,1%).
Son clases medias distintas, pero no tanto como se creía en un principio. Lo que más los diferencia es el origen. "Podría decirse que el 'B' tradicional es un A misio, mientras que el B de los conos es un C emergente", dice Alfredo Torres, de Apoyo. Los otros conos también tienen población de clase media. Y la tendencia es que su número siga creciendo.

"No hay plata para comer pero si para tomar"
No hay que olvidar nunca que más de la mitad de los limeños (55,1% según Apoyo) están por debajo de la línea de pobreza, pero es una falacia pensar que toda la gente de los conos es pobre. El ingreso promedio de la familia limeña, según Arellano Investigación en Márketing, es de 1.470 soles, y el cono norte no está lejos de esa cifra: 1.220 soles. No sólo eso, su capacidad de ahorro es superior: 7,6% de sus ingresos se guarda, contra solo 6,6%, que es el promedio en Lima tradicional, que tiene un ingreso promedio mucho mayor (2.180 soles).

El habitante de la Nueva Lima es, en su mayoría, independiente y comerciante. Suele ser dueño de su vivienda, por lo que no paga alquileres ni hipotecas. Además se beneficia de los precios más bajos que tienen prácticamente todos los bienes y servicios. "El costo de vida en general es más barato. Un joven de Miraflores que ya está trabajando, con su escaso sueldo podría vivir mejor allá, porque el ingreso que tiene le alcanzaría para muchas más cosas", dice David Burgos, gerente general de Arellano IM. Bastante tarde, los empresarios se han dado cuenta de todo esto y empiezan a ver en los conos el nuevo norte de sus negocios.

"Este domingo, domingo, domingo" 
La primera generación de migrantes trajo consigo las costumbres de su terruño. La segunda mezcló culturas, creó la música chicha, incorporó a su dieta el pollo a la brasa y el salchipapas, adoptó como ídolos a Chacalón y Tulio Loza. La tercera generación ya no se siente recién bajada. Admira a Gianmarco, a Líbido, a Dina Paúcar y a Eva Ayllón con la misma fuerza. No se avergüenza de sus ancestros provincianos. Le gusta ir a buenos cines y discotecas; su principal forma de entretenimiento es comer en la calle. Abarrota los restaurantes de comida rápida, tanto de origen nacional como extranjero. Practica más deporte que sus vecinos del centro. Ahora tienen a su disposición la discoteca (Kapital) y el gimnasio (Gold's Gym del Megaplaza) más grandes de la ciudad, sólo para ellos.

"Macho peruano que se respeta"
"En Lima tradicional no hay una ética del trabajo. El reconocimiento no se da porque trabajas bien, sino porque tienes una buena red de conocidos. La gente de Lima II (la nueva) hizo su ciudad a puro punche", dice el sociólogo Guillermo Nugent. Emerger desde el cerro o el arenal pelados ha hecho que la gente de los conos adquiera un pensamiento diferente a sus vecinos de la Lima clásica. Nugent la describe como "una ética más dura, más basada en el trabajo, que vincula mucho el negocio con las redes familiares y una tremenda desconfianza hacia la escena pública, porque siente que es un escenario todavía avasallado por Lima I (tradicional)".

David Burgos explica este último punto: "A raíz de la crisis políticas, los jóvenes de la Nueva Lima no creen en nadie. 'El que menos imaginas tiene su vladivideo', te dicen". Ante esta escasez de íconos locales, los peruanos que tienen éxito en el extranjero (Gianmarco, Líbido, Gianella Neyra, Nolberto Solano) se vuelven los primeros sujetos de admiración.

"Del mercado al hipermercado Metro"
El éxito de los supermercados Metro, Megaplaza acabó con los prejuicios que sostenían que a la gente de los conos le gustaba comprar en mercados sucios, apiñados y con vitrinas en el suelo. En la última campaña navideña recibió 1,4 millones de personas, casi lo mismo que el Jockey Plaza. Gamarra, jirón de la Unión y el Mercado Central fueron los más afectados por el nuevo centro comercial, pero su principal efecto fue multiplicador. "Lo que ha hecho el Megaplaza más que nada ha sido hacer crecer el mercado. Gente que no iba a centros comerciales ahora ha empezado a ir", comenta David Burgos. Si algo hermana a los habitantes de las dos Lima, es su gusto por las mismas marcas y la misma adicción por la tecnología.

"Llaman a la puerta, quien sera"
Nugent llama a este fenómeno "la descentralización del cristianismo". Lenta pero decidamente, las iglesias protestantes van ganando terreno y su principal dominio está asentado en los conos. En 1996, los evangélicos eran 3%. Siete años después han crecido hasta 8%. "Es una forma de religiosidad que se acerca más a la forma de organización social que hay allí", dice el estudioso, pero también hay otras diferencias: mucho énfasis en la lectura de la Biblia, la responsabilidad individual, la unidad familiar y el ahorro, por citar las más saltantes.

Es difícil predecir si estas confesiones seguirán ganando adeptos al mismo ritmo en el futuro, pero, de hecho, actualmente ya constituyen una fuerza que debe ser tomada en cuenta.

Matrimonios y la unión civil
En promedio, un hogar limeño lo forman 4,5 miembros. Sin embargo, en los conos, la media se eleva ligeramente por encima de 5. Daniel Aspilcueta, director ejecutivo de Inppares, enfatiza que gran parte de la culpa la tiene la escasa educación y señala que también en los conos el ascenso en la escala social se evidencia en un menor número de hijos. Sin embargo, es claro que, por lo menos hasta ahora, los jóvenes de la Nueva Lima tienen sus hijos más pronto y eso los obliga a buscar más rápido su independencia económica.

El matrimonio es otro cantar. Mientras en Lima tradicional la convivencia es alrededor del 11%, en los conos se encuentra entre 17% y 23%, según Arellano IM, esto sin tomar en cuenta las parejas homosexuales que cada vez son más expresivos con sus derechos. La informalidad que domina la vida económica también se extiende a las relaciones personales. "Por eso las municipalidades organizan tantos matrimonios masivos -comenta Aspilcueta-. Quieren formalizar hasta a los que ya tienen nietos".

Lo cierto es que la Nueva Lima alberga a cinco de los casi ocho millones de habitantes que tiene Lima (incluido el Callao) y aún crece más rápido, por lo que la brecha demográfica seguirá abriéndose. La Nueva Lima es mayoría, señores, y también celebra hoy su cumpleaños.


[1] adaptado del comercio, Lima - Domingo, 18 de Enero de 2004.

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