sábado, 5 de septiembre de 2015

Una reflexión ética de la informalidad


Una reflexión ética de la informalidad, como forma de moral social dentro de la realidad peruana.





I.      La informalidad




    1. Definición

El fenómeno de la informalidad, como tema de estudio es relativamente prematuro, pero como hecho social, al parecer siempre ha existido en las sociedades.  El diccionario de la Real academia española la califica como “cosa reprimible”[1] aunque no necesariamente refiera a una situación particularmente socioeconómica, sin embargo, una definición más propia en este ámbito nos la da la OIT (organización internacional del trabajo).



La idea de un "sector informal" en la economía fue sugerida por primera vez en 1969, en un Informe de la Misión de la OIT en Kenya, aunque comenzó a difundirse universalmente sólo después de la publicación de tal informe en 1972. Al observar que los desempleados y los subempleados eran capaces de sobrevivir ejerciendo actividades económicas "informales" -esto es-  no reguladas por el Estado, inclusive bajo persecución, la Misión concluyó que esas actividades serían un medio eficaz de aumentar los ingresos de aquellos trabajadores, si éstos fueran liberados de la represión."[2]



Según la OIT, La informalidad es un fenómeno social que se da en espacios producidos por el desempleo y comúnmente se le suele asociar con la marginación, pero con una leve diferencia, el que la informalidad puede estar incluida en el sistema económico capitalista y la marginación no. Existen ciertas características que la OIT señala para el sector informal.



Tal "sector informal" era "un modo de hacer las cosas que se caracterizaba por: a) facilidad para entrar, b) apoyo en recursos locales, c) propiedad familiar de los recursos, d) pequeña escala de la operación, e) trabajo intensivo y tecnología adaptada, f) destrezas adquiridas fuera del sistema escolar formal, g) mercados competitivos y no-regulados[3]



Estos elementos que caracterizan la informalidad, solo describen la manera en que se presenta la informalidad socioeconómica. Pero desde su origen este fenómeno desarrolla formas de funcionalidad que le permiten sobrevivir y adaptarse a los cambios dentro de la sociedad. Estas formas de permanencia de alguna forma pueden ser entendidas en sus causas de su origen.



    1. Causas

Existen varias fuentes para que se produzca la informalidad en una sociedad.  Un análisis echo por los especialistas de la CEESP[4] en la sociedad mexicana ha reconocido la evolución y las principales causas de la informalidad, aunque este informe se enfoque en  una sociedad distinta a la nuestra, sus criterios de evaluación y su similitud a la sociedad peruana son parecidos –creo yo- al de toda sociedad latinoamericana. básicamente este informe señala cinco razones por lo cual se puede y presenta el fenómeno de la informalidad:



      1. Crecimiento económico.



Se observa que en periodos, en que la actividad productiva ha mostrado elevadas tasas de crecimiento, el porcentaje de la economía informal se ha reducido, en contraste en lapsos  de desaceleración productiva, el peso de la economía informal retoma importancia.



      1. Excesiva regulación.

La existencia de un marco regulatorio excesivo.  No estimula la intención de participar en el mercado formal, ofreciendo elementos para reorientar los intereses en las actividades informales, donde no existe limitantes para participar en el mercado.



      1. Elevados costos laborales.

El estancamiento de la producción peruana y la imposibilidad empresarial de ampliar sus planillas laborales, ha dado por resultado que toda persona que ingrese a la población económicamente activa no tenga opción de encontrar un puesto formal. Esto se ha traducido en un impulso de la economía informal.



      1. Carga fiscal excesiva.

El hecho de contar con un sistema fiscal excesivo(Sunat) y los elevados impuestos, IGV. (19%) estimula la evasión y la búsqueda de refugios que evite completamente la contribución fiscal.



      1. Crecimiento poblacional.

El aumento dinámico en el comportamiento de la población económicamente activa, sobregira la capacidad de las pocas empresas para absorber toda la fuerza de trabajo  que va ingresando anualmente al mercado laboral. Esto ha propiciado el aumento de personas que no ha tenido cabida en la economía formal. Dando por resultado la informalidad o la migración que es otra forma de informalidad.



      1. Carencia de incentivos.
        No hay ningún incentivo para dejar la informalidad. Esto significa que si los informales perciben a la formalidad como un problema por sus costos adicionales, sus engorrosos tramites, su baja liquidez y sus abusivos impuestos, no harán el cambio.

  1. La informalidad en los estratos de la sociedad limeña.

    Un informe presentado por el diario el comercio[5] señala que Lima ha cambiado en comparación de la Lima de antaño, hoy han surgido nuevas zonas –en lo que clases sociales conciernen- que compiten con las antiguas zonas.

    a. Barrios emergentes
    El estudio ha demostrado que las clases medias ya no solo se ubican en los distritos de Jesús Maria o Pueblo Libre, sino también en los emergentes “barrios residenciales”  como el de Los Olivos. Zonas que en lo único que podría acusárseles de diferentes, se hallan en su origen.

    Otra cosa que se puede hallar en esta nueva Lima según el estudio, es que el habitante promedio en su mayoría, es independiente y comerciante. Suelen ser dueños de su vivienda, por lo que no paga alquileres ni hipotecas. Además, se benefician de los precios más bajos que tienen prácticamente todos los bienes y servicios. "El costo de vida en general es más barato en Lima”. –esto es relativo al ingreso mensual- .


b. Los ciudadanos “chicha”

Se dice que después de tres generaciones de limeños –entendiéndose por estos emigrantes de provincias - hoy los “limeños” no se sienten “recién bajados” Le gusta ir a buenos cines y discotecas; su principal forma de entretenimiento es comer en la calle. Abarrota los restaurantes de comida rápida, tanto de origen nacional como extranjero. Practica más deporte que sus vecinos del centro. Ahora tienen a su disposición la discoteca (Kapital) y el gimnasio (Gold's Gym del Megaplaza) más grandes de la ciudad, sólo para ellos.



c. La moral de los “picaros[6]

También señala, que "En Lima tradicional no hay una ética del trabajo. El reconocimiento no se da porque trabajas bien, sino porque tienes una buena red de conocidos. La gente de Lima II (la nueva) hizo su ciudad a puro punche", dice el sociólogo Guillermo Nugent. Emerger desde el cerro o el arenal pelados ha hecho que la gente de los conos adquiera un pensamiento diferente a sus vecinos de la Lima clásica. Nugent la describe como "una ética más dura, más basada en el trabajo, que vincula mucho el negocio con las redes familiares y una tremenda desconfianza hacia la escena pública, porque siente que es un escenario todavía avasallado por Lima I (tradicional)".



David Burgos explica este último punto: "A raíz de la crisis políticas, los jóvenes de la Nueva Lima no creen en nadie. 'El que menos imaginas tiene su vladivideo', te dicen". Ante esta escasez de íconos locales, los peruanos que tienen éxito en el extranjero (Gianmarco, Líbido, Gianella Neyra, Nolberto Solano) se vuelven los primeros sujetos de admiración.



d. Los nuevos centros de comercio

Otra cosa que señala el informe es el éxito comercial de los “hipermercados ”,  El éxito del Megaplaza, acabó con los prejuicios que sostenían que a la gente de los conos le gustaba comprar en mercados sucios, apiñados y con vitrinas en el suelo. Gamarra, jirón de la Unión y el Mercado Central fueron los más afectados por el nuevo centro comercial, pero su principal efecto fue multiplicador. "Lo que ha hecho el Megaplaza más que nada ha sido hacer crecer el mercado. Gente que no iba a centros comerciales ahora ha empezado a ir", comenta David Burgos. Si algo hermana a los habitantes de las dos Limas  -a la tradicional y a la emergente, a la de los barrios residenciales- es su gusto por las mismas marcas y la misma adicción por la tecnología.



e. Los hogares limeños.

Otro punto importante, son las familias; En promedio, un hogar limeño lo forman 4,5 miembros. Sin embargo, en los conos, la media se eleva ligeramente por encima de 5. Daniel Aspilcueta, director ejecutivo de Inppares, enfatiza que gran parte de la culpa la tiene la escasa educación y señala que también en los conos el ascenso en la escala social se evidencia en un menor número de hijos. Sin embargo, es claro que, por lo menos hasta ahora, los jóvenes de la Nueva Lima tienen sus hijos más pronto y eso los obliga a buscar más rápido su independencia económica.



f. Las creencias religiosas.

El matrimonio es otro elemento: Mientras en Lima tradicional la convivencia es alrededor del 11%, en los conos se encuentra entre 17% y 23%, según Arellano IM. La informalidad que domina la vida económica también se extiende a las relaciones personales. "Por eso las municipalidades organizan tantos matrimonios masivos -comenta Aspilcueta-. Quieren formalizar hasta a los que ya tienen nietos".



g. La iglesia evangélica.

Finalmente la iglesia evangélica: Nugent llama a este fenómeno "la descentralización del cristianismo". Lenta pero decididamente, las iglesias protestantes van ganando terreno y su principal dominio está asentado en los conos. En 1996, los evangélicos eran 3%. Siete años después han crecido hasta 8%. "Es una forma de religiosidad que se acerca más a la forma de organización social que hay allí", dice el estudioso, pero también hay otras diferencias: mucho énfasis en la lectura de la Biblia, la responsabilidad individual, la unidad familiar y el ahorro, por citar las más saltantes.



Es difícil predecir si estas confesiones seguirán ganando adeptos al mismo ritmo en el futuro, pero, de hecho, actualmente ya constituyen una fuerza que debe ser tomada en cuenta.



  1. Algunas reflexiones entorno a la informalidad.

    A mi parecer estos acaecimientos y hechos históricos, están interrelacionados en todas las áreas de la vida, de allí que se hace difícil, provocar una moral distinta –a la que conciente o inconscientemente se vive  y se practica - sin entrar en la hipocresía. Por ello me parece que los problemas de moral que pudieran acaecer en la sociedad y por ende todos sus estratos, tienen posibilidades de ser resarcidas, siempre y cuando se hagan formulaciones que rectifiquen ya sea los organismos institucionales como los moldes sociales e ideales.

    Algunas reflexiones a tomar en cuenta sobre la informalidad son:


  1. La crisis económica que afecta al país impulsa a las actividades informales y populariza este modo de trabajo "atractivo" porque no se pagan impuestos ni se realizan engorrosos trámites, sin embargo, se corren riesgos que van desde el acoso hasta la perdida de todo el capital invertido.

  2. El Estado y toda institución que marque distancia con la informalidad, (acusándola, persiguiéndola, señalándola y condenándola) deben dejar de ser un obstáculo y convertirse en un facilitador con una actitud de servicio. En cuanto a esto la iglesia evangélica, no se caracteriza por atacar la informalidad sino más bien por fomentarla en sus “formas de trabajo” valora el trabajo, como fuente de vida y dignidad, aunque distingue en este lo inmoral[7] pero no distingue entre lo formal y lo informal.

  3. Informalidad, es producto del complicado aparato gubernamental que no facilita la inserción de las minorías emprendedoras a la economía formal, la informalidad no es una creación a favor de muchos, es una consecuencia del neoliberalismo y las políticas inhumanas del mercado.

  4. La economía informal y las pequeñas empresas están revolucionando el sector laboral, convirtiéndose en grandes generadoras de empleo. Por ello merecen una mejor atención y estudio. El fenómeno informal es una realidad que involucra toda la existencia de quienes viven en la sociedad y directamente de quienes las sufren o practican.

  5. En el Perú las actividades más comunes de informalidad son: los talleres artesanales textiles o de fabricación de muebles de madera, la limpieza de calzado, la venta de periódicos, los moto taxis, las combis, la reparación de autos, los talleres, las peluquerías, los servicios de trabajadoras domésticas, los servicios de taxis, microbuses que aunque cumplen "con algunos requisitos para circular, siempre evaden los impuestos, los cobradores, los marcadores, las cabinas de Internet, los inmigrantes que envían dinero, también son otra forma de informalidad. 

  6. El sector evangélico no se puede desligar de la sociedad, como la sociedad no se puede desligar del sector evangélico. La informalidad evangélica es parte de la sociedad ya que participa activamente en ella, y esto se refleja en; las iglesias sin personería jurídica, los pastores sin derechos sociales(seguro,Cts,AFP), los misioneros nacionales sin pago de haberes, los comerciantes(creyentes) del “hueco” y otros centros comerciales que venden piratería y no pagan sus impuestos constituyéndose como ilegales[8], los  músicos cristianos que no pagan derechos de autor por sus grabaciones[9], los libros, revistas, manuales, folletos publicados clandestinamente por las iglesias[10], que no tiene su deposito de ley y que circulan en los círculos evangélicos. Seria muy difícil distinguir dentro de la informalidad que es lo evangélico y que no lo es, lo cierto es que la sociedad y la iglesia evangélica en este fenómeno son uno solo. 

  7. Al comercio callejero, que representa una competencia desleal al establecido y es una fuente de evasión fiscal y apropiación ilegal de energía eléctrica, agua y espacios urbanos, que se llegan a defender a través de mafias y con violencia, a este tipo de informalidad se le debe censura por que su fin es el lucro y no la sobre vivencia.

  8. El sector informal es un refugio, no sólo para los desempleados, las personas con baja preparación o escasa experiencia sino para todos en general ya que no discrimina la inclusión. El sector informal también se ha convertido en fuerte obstáculo para la economía formal. Posiblemente muchas personas que carecen de empleo ya eviten el suplicio de buscar una ocupación en la formalidad, dirigiéndose de manera directa a la actividad informal, que posiblemente le reedite lo mismo sin tener obligaciones legales que cumplir".



[1] DRAE.2000
[2] Quijano, Aníbal, “marginalidad en informalidad en debate” www.memoria.com.mx/131/quijano.htm
[3] Op.cit
[4] CEESP, Análisis estratégico, “La informalidad sigue ganando terreno” 3 de junio 2004. www.cce.org.mx/ceesp.
[5] Jaime Cordero, “La 'Nueva Lima' ya es mayor de edad”, El comercio, Lima - Domingo, 18 de Enero de 2004.
[6] Augusto Castro ha señalado este fenómeno, como una herencia colonial, en su libro “el  Perú un proyecto moderno, una aproximación al pensamiento peruano” , PUCP, centros de estudios de publicación, 1994, 240p.
[7] Trabajos inmorales comprenden aquellos que bordean la ilegalidad, prostitución, venta de drogas, etc.
[8] Baste ir al centro comercial “el hueco” en la avenida Abancay y ver los mas de 20 stands de venta de piratería “cristiana”, por cristianos evangélicos.
[9] Esto es interesante ya que circulan cientos de cassetes de música cristiana producida aquí pero sin derechos de autor, igualmente se puede decir de los libros y folletos.
[10] Las iglesias “grandes” tienen sus propias imprentas y publican periódicamente revistas, manuales doctrinales y otros, lo cual venden a sus miembros como material para su adoctrinamiento, pero de estos el estado no percibe ningún ingreso.

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